Adolescentes, música y expresión

Lic. Julio Barquero Alfaro
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La Universidad Nacional junto a la Escuela de Arte Escénico han creado desde el año 2003 un proyecto llamado Teatro Talleres, el cual tiene como objetivo brindar experiencias teatrales al público en general, desarrollando una serie de actitudes en el individuo que les serán útiles en sus vidas cotidianas y profesionales.

Hablar de Teatro es hablar de un vagón cargado de múltiples sorpresas, oportunidades y retos que cada participante descubre cuando se da la oportunidad de conocer sobre él. Hablar de jóvenes es hablar de otro vagón cargado de inquietudes, deseos, energía y  temores. Hablar de Teatro y Juventud es hablar de una potencia única montada en un carril  que puede ser disparada a toda velocidad cuando exista la motivación y el deseo de auto descubrirse, como principal combustible de esta fusión tan interesante.

¿Qué motiva a una persona joven a acercarse a nuestros talleres y decidir aprender del teatro? Si al pensar en clases de teatro podemos asociar aspectos como  desinhibición, exhibición pública, mucha expresión, socializar con personas desconocidas, hacer cosas que nunca  se ha hecho, en fin…  y si se piensa en adolescentes muchas veces se piensa en vergüenza, apatía, burla, cuidado de la estética … Repito: ¿Qué motiva a una persona joven a acercarse a nuestros talleres y decidir aprender del teatro?

Creo que la mayor respuesta es aquella que se asocia con todos los jóvenes que quieran voluntariamente saber quiénes son. Tomar la decisión de estudiar teatro no es decisión fácil, pero sólo la toman aquellas personas que tengan el valor de querer descubrir algo más allá que su nombre, dirección y música favorita. Para cualquier adolescente, estudiar teatro es como pararse frente a un espejo y tener la oportunidad de ahondar en detalles de su ser, que poco a poco va a entender, desarrollar y registrar para su vida.

Por nuestras tablas han pasado muchísimos jóvenes, quienes han dejado huella en nuestro Proyecto; se recuerda a una chica que inició el proceso con la mayor timidez que una persona podría tener, no hablaba, no miraba a los ojos, tanto que al verla uno pensaba “esta chica va a salir corriendo en cualquier  momento”, sin embargo fue una participante que poco a poco fue entendiendo que Teatro es sinónimo de Juego y fue entregándose a jugar y darse el chance de descubrir lo que había en ella. Al final del proceso terminó siendo una chica totalmente diferente a aquella que había iniciado el taller, ésta era más extrovertida, segura de sí misma, y portaba aquel brillo en sus ojos que sellaba su paso por el teatro.  Es allí donde se convoca una posibilidad de sentirnos jóvenes y que la música sea también una expresión de lozanía.

Recuerdo el caso de una adolescente, con cierta discapacidad en sus piernas, por lo que debía utilizar su andadera como apoyo. Las transformaciones que hace el teatro inician desde la actitud del joven, esta chica se resistía a realizar los ejercicios físicos que se solicitaban creyendo que ella no tenía la capacidad para hacerlos. El espejo del teatro se mostró ante ella y logró mostrarle el sinnúmero de posibilidades lúdicas que puede desarrollar mezcladas con la imaginación y creatividad disponible.

Como el secreto está en la actitud, el joven participante que entra a nuestros talleres, es invitado a jugar, y en ese juego inicia el proceso de descubrimientos que logran en cada adolescente un nivel expresivo, critico, sociable y comunicativo del que la mayoría de los adolescentes no están acostumbrados a experimentar,  ya sea por presión social, cultura o simplemente por falta de interés. Sin embargo, cuando cada uno de ellos entiende el potencial de su vagón y lo dispone a viajar, ahí inicia el teatro.

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