Tengo que dejar a mis hijos….

Licda. Kathia Morales Fernández
Psicóloga

Muchas mamás toman la decisión de ir a trabajar, ya sea por necesidad o por realización personal, y se enfrentan al dilema de con quién dejan a sus hijos.

Esta situación generalmente angustia de forma extrema a las madres y padres, ya que deben dejar en manos de otra persona a un tesoro muy especial, y no es en las manos de cualquiera en las que se puede dejar.

Muchas madres y padres preguntan sobre las características ideales que debe tener esa persona y sobre cómo manejar a los hijos estando ella fuera de casa.

Debemos tener claro que el rol que los padres desempeñan en la vida de sus hijos es insustituible, y aunque laboren fuera de casa, su participación en la educación y crianza en la vida de sus hijos es fundamental y determinante.

Sin importar quién sea la persona que se encargue del cuido de los hijos mientras papá y mamá trabajan fuera de casa, la responsabilidad es de ambos, y por lo tanto, son ellos quienes deben poner “las reglas del juego”.

No cabe de más mencionar que si el papá está presente en la dinámica familiar, él debe ser un protagonista fundamental en toda esa dinámica, la responsabilidad, por lo tanto, no es sólo de mamá, es de ambos progenitores.

Sin embargo, nos referiremos en el presenta artículo a las mamás que por una u otra razón deben de llevar esta importante labor a título personal, es decir, sin la presencia de la figura paterna. (Sin embargo, las siguientes recomendaciones se aplican también para cuando la figura paterna está presente).

Una de las formas específicas de tener control de las situaciones que se presentan en el hogar es estableciendo límites.

Para una mujer sola, que debe encargarse de la administración del hogar, y al mismo tiempo enfrentar una circunstancia en la que debe requerir los servicios de otra persona para el cuido de los hijos, es de suma relevancia tener claro el porqué son importantes los límites y reglas, y el porqué se deben implementar aunque sea a “distancia”.

Los límites son fundamentales en la vida de todo ser humano, constituyen una de las vías que permiten poner en práctica el proceso educativo que toda madre se dispone a desarrollar en sus hijos.  Ayudan a formarlos como personas autocontroladas, haciéndolos sentirse seguros y amados.

Por ese motivo, es necesario que toda persona que sea parte del entorno de la madre y de los hijos, esté de acuerdo y actúe de la forma más coordinada posible en relación al establecimiento de límites.

Sucede con frecuencia que, si es algún familiar el que cuida a los niños (abuelos, tías, etc.), esta persona tiende a sentirse como el “dueño” de la situación y le resta autoridad a la mamá.  También, es común que las mismas mamás permiten que le arrebaten ese rol o ni siquiera lo asuman.  Aunque existan personas que colaboran con el proceso de cuido y crianza de los hijos, los padres son los únicos responsables de que ese proceso se lleve a cabo de forma óptima, las demás personas son apoyo.

Aunque sólo la madre se encuentra al frente de la responsabilidad de velar por el bienestar y educación de sus hijos, el trabajo en equipo es fundamental.  Es por ello que debe tener una comunicación clara y especifica con la persona que cuida a los niños; que establezca límites concretos, tales como cuáles programas de TV pueden ver los niños, cuánto rato pueden pasar al frente de la computadora o de los juegos electrónicos, si puede ir donde un amigo o si alguno puede venir a casa, etc.

La mamá es la que debe dar esas indicaciones y la persona cuidadora debe acatarlos e implementarlos.

Es fundamental que la mamá esté monitoreando a los hijos por medio del teléfono, de ser posible varias veces durante el día, aunque es claro que en no todos los trabajos eso se puede hacer, sí tratar de llamarles al menos una vez, con el fin de que los hijos se sientan cerca de la mamá, que le cuenten cómo les fue en el colegio y si hubo alguna citación especial.

Algo fundamental es que cuando mamá llegue de trabajar pueda conversar con cada uno de los hijos y les pueda preguntar cómo les fue.  Sabemos que mamá llega cansada y muy probablemente llegue a asumir su otro rol: el de ama de casa.  Pero es muy importante, para llenar las necesidades emocionales de los hijos, el que logre sacar un ratito para conversar con ellos, eso va a prevenir que los niños comiencen a adquirir conductas inadecuadas como forma de llamar la atención.

La comunicación entre mamá y la niñera es también fundamental, ya que la persona cuidadora de los niños va a darse cuenta de cómo están los chicos, de cómo llegan después de clases y va a ser como los ojos de la mamá en la ausencia de ella.

Sucede en muchas ocasiones, que la mamá siente cierta rivalidad de la personas que cuida a los hijos, ya que puede ser que perciba que ella comienza a tener una relación estrecha y hasta más cercana con los chicos que ella como mamá, es importante que la mamá pueda manejar de forma adecuada estos celos para que la relación entre ella y la cuidadora no se deteriore, por un lado, y por otro, para que la relación entre los niños y la cuidadora no se distancie.  Para que no suceda que los niños vean más cercana a  la niñera, es importante que mamá se involucre en las cosas de los chicos; que les pregunte por las situaciones que viven y les suceden, que comparta con ellos de forma exclusiva en los tiempos que ella tiene libres.

En fin, que tenga tiempos de calidad con los niños, ya que pese a que no se den los tiempos en cantidad, si se da una buena calidad en la relación, va a darse una relación sana y estable entre los chicos y su mamá.

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