Un visionario de la educación privada costarricense

Un visionario de la educación privada costarricense

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  • Cabalceta trabajó durante 26 años para fortalecer, mejorar y democratizar la educación privada.

Joselyn Brenes Piedra

Don Félix tiene los ojos tan claros que no se puede distinguir sin son azules o verdes. Nació en Arado, en Santa Cruz de Guanacaste y llegó al sector educativo por esas casualidades de la vida. Veintiséis años despúes, la educación y él, un muchacho humilde que surgió de la pampa, se vuelven a ver las caras y se estrechan la mano. No se deben nada.

Félix Cabalceta Rodríguez ha iniciado con paso sereno, pausado y nostálgico su retiro de Angloamerican School, donde trabajó desde 1989; de la Asociación de Centros Educativos Privados (ACEP), en la que ocupó la presidencia por 12 años y de la educación privada costarricense, que le permitió cosechar tantos frutos de éxito.

La visión del cambio.

Cabalceta reconoce que a finales de los 80, cuando llegó al “Anglo”, como lo llama cariñosamente sin poder evitar referirse a la institución como “nosotros” aunque ya no trabaje formalmente en ella,  era una escuela de gran prestigio pero que para 1989 estaba enfrentando grandes retos ante la expansión del sector.

Las autoridades del centro le plantearon administrar todos los procedimientos de orden administrativo, financiero y fiscal para darle a la institución una estructura más consolidada y moderna, pero Cabalceta visionó ir más allá.

“Nunca me limitó la parte de crecimiento económico. Sabía que era una de las prioridades pero también tuve como objetivo que la institución creciera en la parte curricular, que trascendiera como modelo educativo. Por eso, fuimos haciendo grandes esfuerzos por mejorar la oferta educativa, el uso de tecnologías, el inglés”, asegura orgulloso de su gestión.

Así, este líder logró impulsar al Anglo hacia una democratización de su oferta educativa, abriendo espacio a sectores con menores ingresos. Se aumentó el número de estudiantes y eso permitió tener precios más accesibles además de que se establecieron políticas de becas.

“Logramos un verdadero crecimiento de la institución para llevarla a otro nivel, pero al mismo tiempo, otorgamos mayores oportunidades, pues la calidad de la educación de Angloamerican School era muy alta y con esta visión, más gente pudo recibir ese beneficio”, indicó Cabalceta, quien además es uno de los fundadores de la secundaria en este centro.

Paralelo, a esto don Félix trabajó con ACEP para conseguir la libertad de la enseñanza privada ante las regulaciones del Ministerio de Educación Pública y la libertad de los padres de escoger el centro de enseñanza de sus hijos; luchó por la autonomía en la elaboración del currículum, la obligación de Estado de apoyar la educación privada y la difusión de la filosofía de que educar a los niños desde pequeños no iba en contra de su crecimiento sino a favor de una mejor formación.

En la asociación, también se apropió de un discurso de unidad del sector, buscando que los centros educativos compartieran sus experiencias de éxito para mejorar y fortalecer todo el sistema. Hoy reconoce que ese espíritu de retroalimentación todavía falta en ACEP, una institución que, en su opinión, debe fortalecerse para enfrentar los tres grandes retos de la educación privada en el país: la falta de niños, el factor económico que ha limitado el acceso y la competencia feroz y agresiva ante el “boom” de centros educativos y la poca demanda de servicio que hay.

Con la misma visión crítica, Cabalceta cuestiona los reclamos hacia la calidad de la educación general, por parte de las universidades que consideran que los estudiantes de secundaria no tienen el perfil deseado para entrar a la enseñanza superior. “¿Quiénes están formando a esos chicos? ¿No son los docentes que ustedes están graduando? La visión debe ser integral, todos tenemos que aportar a la educación como proyecto país”, sentencia con claridad.

Don Félix  tiene 26 años en la educación. Hay mucho que todavía puede decirse.

“Si yo digo que le di mucho a la educación privada, le di mucho, con esfuerzo y sacrificio. Pero a cambio me retribuye en primer lugar, saber que di a mis hijos la oportunidad de formarse a través de mi trabajo y, por otra parte, tengo la satisfacción de ver los logros que hoy alcanzan nuestros estudiantes, de ver cuánto los hemos ayudado a superarse. Creo que si podemos decir que a la educación privada le he dado mucho pero también me dio, estamos en empate”.

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