La huerta escolar como herramienta de educación ambiental

La huerta escolar como herramienta de educación ambiental

Ing. Jorge Arturo Rojas
MEP

El desarrollo y el progreso de un país se cimientan en la educación. Para que esta funcione debe ser integral y tomar en cuenta todos los aspectos de la naturaleza humana, el ámbito cultural, la salud y nuestra estrecha relación con el medio ambiente.

Nuestro objetivo como programa educativo es ofrecer a las escuelas del país los recursos necesarios para el inicio de proyectos productivos que suplan a los comedores escolares de alimentos frescos y sanos, mediante la asignación de recursos económicos, la transferencia de conocimientos y capacitación a los docentes.

El Programa Nacional de Huertas Estudiantiles promueve buenos hábitos alimenticios en los centros educativos, por medio de la seguridad alimentaria de las comunidades, procesos sostenibles y adaptación a las características culturales de cada zona.

Las Huertas escolares son espacios para desarrollar una experiencia de aprendizaje para estudiantes y la comunidad en general, dado que mediante técnicas de producción agrícolas se pueden establecer conocimientos que otras personas pueden desarrollar en el aula. Este es un  espacio que también funciona como un laboratorio vivo, donde se pueden desarrollar experiencias didácticas que ayuden a la transversalización de conceptos de todas las materias básicas;  en fin, un espacio de educación integral bajo el respeto al medio ambiente y buena gestión de recursos naturales.

Queremos que los niños y niñas aprendan a valorar sus alimentos y que disfruten de una alimentación sana. Que aprendan a valorar el trabajo que los agricultores hacen día a día y comprendan el papel indispensable que cumplen en la sociedad. Queremos que valoren la tierra, que la cuiden, que entiendan que en ella  se sostiene la vida y los cultivos. Que comprendan que los cultivos están estrechamente ligados a la cultura, salud y desarrollo de los pueblos. Y que para lograr todo eso dependemos de lo que nos ofrece la naturaleza: el agua, el suelo, las semillas, las plantas, los animales, los insectos y las diferentes relaciones que existen entre todos los componentes de un agroecosistema.

Costa Rica es un país reconocido por su amor y respeto a la naturaleza, sin embargo, si analizamos con ojo crítico la forma en que producimos nuestros alimentos tenemos una deuda pendiente. Somos el país que más agroquímicos utiliza por unidad de área en el mundo. No es casualidad que también tengamos unos índices de cáncer gástrico alarmantes.

Tenemos un país verde, lleno de agua y vida silvestre, pero lo estamos atomizando hasta la muerte. Es necesario un cambio de paradigma en la forma de producir nuestros alimentos. Ese es uno de los grandes cambios en la formación de las nuevas generaciones que se busca generar desde el Programa Nacional de Huertas del MEP.

Por eso, promovemos proyectos productivos que se basen en técnicas respetuosas con el medio ambiente, como la agricultura orgánica, el método biointensivo, la permacultura, hidroponía y, por supuesto, libres que agroquímicos, principalmente por dos factores: el ambiental y el de riesgo. No queremos introducir sustancias potencialmente mortales en un centro educativo.

Que lindo sería que en todas las escuelas de este país se les enseñe a los niños y a las niñas a cuidar el agua, a proteger las semillas, a respetar el espacio de los insectos y aprovechar los recursos como el suelo, el viento, el sol, los residuos de una forma productiva.

Imaginemos un mundo más sano. Imaginemos que podamos ser capaces de producir nuestros alimentos de forma más natural, sin las amenazas de los agrotóxicos acumulándose en nuestro organismo desde la infancia. Imaginemos que podamos ahorrar mucho dinero de compras de alimentos, mientras aprovechamos espacios vacíos en nuestros terrenos, en lugar de permitir que se acumulen escombros y crezca el charral, crezcan hortalizas, verduras, flores.

Acérquese a las oficinas de la Dirección de Programas de Equidad para conocer más sobre este programa, su alcance y las posibilidades que ofrece. Participar es sencillo y existen recursos económicos para iniciar los proyectos escolares.

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