¡La era del desafío!

Alexandra Gómez

Vivimos en una época en la que la tecnología invade nuestras vidas. Hoy en día, los niños invierten mucho de su tiempo en jugar videojuegos, miran televisión, hablan por celular, navegan y juegan a través de internet, entre otras cosas y, en general, saben mucho más en algunos casos de estas tecnologías que sus padres.

 

Mucho cambió desde que quienes ahora son padres eran niños. Por esta y otras razones, es que hoy en día es un desafío para padres y maestros educarlos correctamente.

El desarrollo tecnológico

 

Es importante destacar que la tecnología no es culpable de todos los males, como algunos padres y maestros pueden pensar. El gran problema al cual nos enfrentamos hoy en día, es al uso que se le da a esta tecnología. Por otra parte, el cerebro humano tiene dos hemisferios: el hemisferio derecho que es la base de los sentimientos, la intuición, la ilusión y la creatividad; y el hemisferio izquierdo racional, que piensa, deduce e induce. Evidentemente, pensamos y sentimos a la vez.

Debido a que en los últimos años, a nivel social, se fue dejando de lado lo emocional, dando mayor importancia a lo material, y al no dar un acompañamiento sistemático; aunado a las grandes invenciones tecnológicas, hicieron que la vida cambiara: es más rápida, más cómoda. Debido a esto, nuestros niños son más inquietos, nerviosos, irrespetuosos y agresivos.

 

El desarrollo tecnológico y científico no se ve acompañado por un desarrollo emocional. Esto lleva a que los niños se aíslen tanto con la televisión, los juegos o la computadora, y pierdan el contacto con otros niños o con sus padres, el cual es imprescindible para un correcto desarrollo bio-psico-espiritual que conforma a todo ser humano. Si una de estas tres partes falla, se ven afectadas todas las partes de la persona.

 

El tiempo

 

La madurez de los niños requiere que cada cosa suceda a su tiempo, pero hoy ellos buscan la inmediatez. La cultura del “¡llame ya!” y la complacencia de algunos padres (“¡quiero esto y lo quiero ahora!”) hace que los chicos no experimenten la espera. Además, hoy los niños tienen acceso a demasiada información. Esto a veces lleva a que se enteren o aprendan cosas antes de tiempo.

 

La psicóloga gestáltica plantea que todos los niños necesitan la misma cantidad y calidad de afecto que antes. Por esto, para desarrollar sus emociones deben respetar las cuatro “E”: Esperar, Experimentar, Escuchar y Escuchar el No.

 

  • Esperar en cuanto a los tiempos de las personas, es decir, que cada etapa llegue a su debido momento y se viva de manera tranquila, sin apresurarlas.

 

  • Debido a la complacencia de los padres que dan todo lo que los hijos quieren aquí y ahora, los chicos no experimentan la frustración de no conseguir lo que quieren todo el tiempo. También, deben experimentar la espera, esperar el ómnibus, entre otras cosas.

 

  • Es muy importante para los niños saber de dónde vienen, qué hicieron sus padres de chicos, entre otras cosas. Es decir, quieren escuchar cuentos familiares, tradicionales e históricos.

 

  • Es imprescindible que se le ponga límites a los niños. De esta manera es que se enseña, entre otras cosas, a diferenciar lo que está bien de lo que está mal, los valores.

 

Parte de su teoría sobre las necesidades afectivas está expuesta en “El paraíso posible, cómo crecer emocional y espiritualmente” editorial Fin de Siglo, 2008, Uruguay. Existen tres tipos de necesidades emocionales o psicológicas o afectivas y cuando no son saciadas, aparecen dificultades en el desarrollo emocional de los niños que luego serán adolescentes y más adelante adultos. Estas son:

 

1º-Necesidad de amor y aceptación, que implica la necesidad de límites por parte de los padres.

 

2º- Sostén y contención, que significa, no sólo la presencia física de los padres, sino la presencia emocional; estar disponible empáticamente.

 

3º- Necesidad de saber la verdad; los niños intuyen los secretos y esto hace que se sientan inseguros debido a que no entienden por qué es que los padres no quieren contarles qué es lo que sucede. Claro está que para esto se debe cuidar mucho el cómo, el cuándo y el porqué; no se debe mentir, pero ciertas cosas deben contarse de a poco. Estos factores dependerán de cada niño en particular.

 

El mensaje es que la rapidez es un valor actual, lo inmediato y a su vez cada vez tenemos menos tiempo disponible para nosotros mismos y nuestros seres queridos.

La autoridad

 

Este es el segundo gran tema que se trató en la conferencia. El que tiene la autoridad es el que guía, el que orienta, quien transmite los valores y el saber. Los padres y maestros son quienes deberían tener este poder. Pero, ¿qué pasa hoy en día con la autoridad?

 

Los niños actuales valoran lo inmediato, lo audiovisual y no los conocimientos que antes sabían y transmitían nuestros padres, abuelos y ancestros. Ahora compro todo hecho, para qué quiero recetas de mi madre. Por otra parte, como los niños saben más de tecnología que sus padres, son los chicos quienes terminan enseñando.

 

Existe un término en psicología: inversión de roles, el niño es puesto en el lugar del adulto. Lineamientos generales que todo adulto debe seguir y conocer:

 

1º- El niño tiene que esperar, eso lo ayudará a desarrollar la paciencia.

 

2º-El niño tiene que recibir muchos limites o NO, eso lo ayudará a desarrollar el control de impulsos

 

En lo afectivo no podemos ahorrar frustraciones. Todo niño que aprendió a caminar tuvo caídas cuando empezaba. El desarrollo es un proceso, no hay desarrollo sin tiempo y espera, no es instantáneo como muchas comidas y compras.

 

El aparato no sustituye la relación afectiva ni la experiencia

 

Esta conferencia es una invitación a realizar pequeños cambios para con los niños. Todo empieza por nosotros.

 

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