La educación es un acto de amor en la fe, fraternidad y el servicio

La educación es un acto de amor en la fe, fraternidad y el servicio

Dr. Leonardo Franco Chacón.

Coordinador Académico

Colegio La Salle

En una ocasión el cardenal Jorge Bergolio, hoy el Papa Francisco, manifestó a los educadores que “nos convoca una obra de amor: educar. Educar es dar vida” (Bergolio J. 2013; p. 18), e igualmente ha dicho, en reiteradas ocasiones, que los maestros somos artesanos de humanidad, constructores de paz y encuentro. Esto es importante recordarlo porque la escuela no solo se debe reconocer por la calidad de la enseñanza, sino, sobre todo, por la calidad de las relaciones humanas que siempre serán movidas por el amor.

El amor y la ternura en la acción pedagógica cotidiana son una de las más hermosas herencias que custodian los Colegios De La Salle en todos los lugares donde se establecen. De ahí que sea significativo que evoquemos al Patrono de los Educadores Cristianos, San Juan Bautista De La Salle, cuyas enseñanzas laten tan vivas hoy día y nos guían como un faro en el rol de los docentes, aún más, en el modo de vivir del acto educativo.

Es así, que aflora del mensaje de De La Salle tres aspectos sobresalientes que nos invitan como docentes a apasionarnos en la misión que desempeñamos, enmarcados en los tres valores lasallistas fundamentales: fe, fraternidad y servicio.

El primer aspecto, desde la FE, es la invitación a “mover los corazones”, que no es moverlos hacia algo, sino hacia Alguien: Dios; es llenar a todo estudiante de un auténtico sentido de vida, que oriente su ser y mueva sus energías a crecer en humanidad. Lo interesante es que no solo es “mover corazones”, sino también “ganar corazones”, en el sentido de que no se puede entrar en la conciencia de nadie si no es por la vía del respeto y el amor, con la fuerza del testimonio. Esto nos lleva a “mudar los corazones”, a transformar las personas, a ser artesanos de humanidad.

El segundo aspecto, desde la FRATERNIDAD, pues en ella se generan lazos y estructuras para responder a la realidad; la educación es una vivencia comunitaria. Interesante es la mención que hace Calvo (2008; p. 74) cuando señala que “educar es un proceso de creación de relaciones posibles” y que Maturana lo reafirma cuando dice “el aprender es convivir, es decir, el aprender se da de una manera o de otra en la transformación que tiene lugar en la convivencia, y consiste en vivir el mundo que surge con el otro” (1996; p. 244). Somos orientadores del aprender a vivir juntos, donde nos sentimos hermanos unos de otros y donde el maestro-educador pasa a ser el hermano mayor de sus estudiantes.

El tercer aspecto, desde el SERVICIO, como una forma de mover la conciencia a dejar la lucha de poder y de competencia, la fría y abstracta racionalidad, para dar lugar al cuidado y la organización del trabajo en sintonía con la naturaleza; significa respetar “la comunión que todas las cosas mantienen entre sí y con los otros, y poner el interés colectivo de la sociedad y de la comunidad biótica y terrenal por encima de los intereses exclusivamente humanos… Significa captar la presencia del Espíritu más allá de nuestros límites humanos, en el universo, en las plantas, en los organismo vivos” (Boff, 2002; p. 84).

Por lo tanto, es fundamental recordar la invitación de a acompañar a los niños y niñas, a los y las jóvenes, a vivir con responsabilidad, con una profunda reverencia por la vida en todas sus manifestaciones como nuestro propósito esencial. Solo así se podrá generar en ellos y ellas un sentido de solidaridad, compasión, respeto y amor por una conciencia planetaria (Cfr. Gallegos 1997; p.29).

Fuentes:

Bergolio Jorge (2013). Educar: exigencia y pasión. Perú: Edición del Distrito Lasallista de Perú.

Boff, L (2002)  El Cuidado Esencial. España: Editorial Trotta.

Calvo, C (2008).  Del mapa escolar al territorio educativo.  Editorial Nueva Mirada.

Gallegos, R. (1997, p. 29) El Destino Indivisible de la Educación.  México: Editorial Pax.

Maturana Humberto (1996). El sentido de lo humano. Chile: Editorial Dolmen, Chile.

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