Hiperpaternidad: Cómo la educación moderna puede afectar a nuestros hijos

Hiperpaternidad: Cómo la educación moderna puede afectar a nuestros hijos

Por Actualidad Educativa

La educación de los niños ha cambiado enormemente. Por un lado, cada vez son más las tareas y obligaciones que se asignan a los hijos: deben saber de idiomas, deportes, música, arte y dedicar tiempo a todas estas actividades. Y por el otro, los padres se han vuelto muy protectores y buscan resolver todo, de manera que los pequeños no tengan que enfrentar dificultades.

Aunque estemos de acuerdo o no con estos comportamientos, lo cierto es que, ambas tendencias de la educación moderna han demostrado algunas consecuencias negativas. Por eso, cuando nos encontramos este #ArtículoInteresante que habla sobre la hiperpaternidad, los padres “helicóptero” y los errores de la educación moderna, nos pareció genial poder compartírselos.

Aquí les resumimos los principales puntos del artículo de rinconpsicología.com:

  1. ¿Qué es la Hiperpaternidad? ¿Es usted un padre o madre helicóptero?

Aunque este comportamiento nace en el deseo de dar lo mejor a los pequeños, un hiperpadre es aquel que insiste en que  sus hijos participen en una infinidad de actividades que, supuestamente, los preparan para la vida. Pero además, la hiperpaternidad se relaciona con querer dar en exceso a los niños, incluso más allá de sus necesidades.

Los efectos de esto son ampliamente discutidos, pero hay dos datos del artículo que resumen muy bien este impacto:

  • Se estima que los niños occidentales tienen, como media, 150 juguetes. ¡Demasiado juguetes! Lo cual hace que los pequeños se sientan abrumados, pierdan el interés en el juego rápidamente y desarrollen menos la imaginación.
  • En las dos últimas décadas los niños han perdido una media de 12 horas semanales de tiempo libre. Incluso los colegios y las guarderías han asumido una orientación más académica.

Todo esto, ha transformado verdaderamente el sentido de la infancia, al punto de que muchos psicólogos hablan del fenómeno de “la guerra contra la infancia”, caracterizado por la reducción del tiempo de juego libre, con niños que no tienen tiempo para explotar ni para aburrirse (lo cual es esencial para la imaginación) y cada vez más propensos al estrés, la ansiedad e incluso la depresión.

En resumen, se establecen cuatro pilares del exceso sobre los cuales se erige la educación actual de los niños son:

  1. Demasiadas cosas
  2. Demasiadas opciones
  3. Demasiada información
  4. Demasiada velocidad

2. Alguna evidencia científica interesante

En los contextos actuales, lo más sano para los niños es promover que vivan su infancia como tales. Se ha demostrado que un exceso de estrés en esta etapa aumenta las probabilidades de que desarrollen problemas psicológicos.

“En este sentido, Kim Payne, profesor y orientador estadounidense, llevó a cabo un experimento muy interesante en el cual simplificaron la vida de los niños diagnosticados con un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Al cabo de tan solo cuatro meses, el 68% de estos pequeños habían pasado de ser disfuncionales a ser clínicamente funcionales. Además, mostraron un aumento del 37% en sus aptitudes académicas y cognitivas, un efecto que no pudo igualar el medicamento más prescrito para este trastorno, el Ritalin”.

3. ¿Cómo arreglar lo que estamos haciendo mal?

La vía para proteger el equilibrio mental y emocional de los niños consiste en educar en la simplicidad. Para lograrlo es necesario:
  • No atiborrarles de actividades extraescolares que, a la larga, probablemente no le servirán de mucho.
  • Dejarles tiempo libre para que jueguen, preferentemente con otros pequeños o con juguetes que puedan estimular su creatividad, no con juegos estructurados.
  • Pasar tiempo de calidad con ellos, es el mejor regalo que pueden hacerles los padres.
  • Crear un espacio de tranquilidad en sus vidas donde puedan refugiarse del caos cotidiano y aliviar el estrés.
  • Asegurarse de que duermen lo suficiente y descansan.
  • Reducir la cantidad de información, asegurándose de que esta sea comprensible y adecuada a su edad, lo cual implica hacer un uso más racional de la tecnología.
  • Simplificar su entorno, apostando por menos juguetes y cerciorándose de que estos estimulan realmente su fantasía
  • Disminuir las expectativas sobre su desempeño, dejándoles que sean simplemente niños.

¿Qué les parece este artículo? Compártannos sus opiniones sobre este interesante tema en la parte de los comentarios.

 

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