El Phubbing

Melissa Varela

La tecnología, especialmente, los teléfonos celulares, y dentro de estos, los teléfonos inteligentes,

integran una cantidad de modalidades, aplicaciones, y herramientas para comunicarse con las demás
personas. Sin embargo, un efecto no contemplado de estos, y auspiciado por su mal uso, ha sido la
constante atención a las notificaciones de correos electrónicos, mensajes, tweets, etc.
Lo más preocupante de lo anterior, es cuando la persona no se desprende de esa conducta cuando
está interactuando “cara a cara” con una o más personas. De este modo, es constante escuchar a los
amigos, y/o familiares decir que la persona se está haciendo adicta al uso del celular. Esta conducta,
intencional o no, puede conducir al phubbing.
El phubbing ha sido definido como el acto de desairar a una persona en un espacio social físico
al mirar a su teléfono celular, en lugar de ponerle atención a esa persona. Este fenómeno ha
despertado toda clase de iniciativas, individuales y colectivas. La más famosa es la página web
www.stopphubbing.com, la cual promueve el retorno de las interacciones sociales directas, es decir,
sin la intermediación de un aparato tecnológico, sobre todo los celulares.
Así, este sitio muestra estadísticas que pretenden generar un impacto en los phubbers (los que
practican el phubbing). Por ejemplo, en promedio, 36 casos de phubbing se presentan en los
restaurantes por cena; y el 97% de las víctimas del phubbing dijeron tener una mala cena a causa de
esta práctica.
El phubbing no es una práctica exclusiva de jóvenes, no tiene edad. De este modo, es importante
que a lo interno de la familia, y con mayor atención en espacios de reunión, se restrinja
personalmente el uso del celular. En otras palabras, hacer un uso limitado por decisión propia y no
por una imposición.
Los niños, y jóvenes aprenden de conductas vistas, más que por “teorías”, por lo que es importante
dar el primer paso para una mayor interacción cara a cara dentro de las familias, en los centros
educativos, y en espacios públicos para no perder la capacidad de mantener una conversación
fluida con las personas que tenemos alrededor, sin la intervención de un celular, y hacer respetar la
presencia y compañía de la otra persona.

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