Disciplina positiva: una filosofía de vida

Disciplina positiva: una filosofía de vida

Psp. Natalia Calderón Astorga.

Certified Positive Discipline Trainer

Fundadora de Disciplina Positiva Costa Rica.

Facebook. Disciplina Positiva- Costa Rica.

Tels: 2263-4071 o 2263-2321.

 

El arte de educar SIN VIOLENCIA, mediante la Disciplina Positiva, es posible.

La disciplina positiva es un enfoque que se centra en ser firme y amable, se basa en el respeto mutuo bajo la premisa de tratar a los niños como le gustaría ser tratado. No fomenta los premios, ni los castigos. No incluye el control excesivo, ni la permisividad.

La Disciplina Positiva es educación, entendimiento, motivación y comunicación, no castigos. Los principios de Disciplina Positiva ayudan a crear una relación de amor y respeto con los  niños.

Dentro de sus bases están:

Los niños que se portan mal son niños desanimados. En muchos casos el mal comportamiento se debe a que el niño no se considera aceptado ni importante. Los castigos aplicados por los adultos le humillan y provocan más desaliento y, como consecuencia, mal comportamiento en el futuro.

Los niños hacen las cosas mejor cuando se sienten mejor. No tiene sentido pensar que para que un niño se porte mejor, primero debemos hacerlo sentir peor.

Los errores son grandes oportunidades para aprender. Hay que ver el error o el mal comportamiento como una manera de aprender para la próxima vez.

Trabaja para mejorar, no para alcanzar la perfección. En lugar de castigar por los errores es mejor centrarse en los pequeños avances y animar así al niño.

Utiliza la firmeza y la amabilidad a la vez. No se trata tampoco de ser demasiado permisivos con los niños, sino que hay que ser amables y firmes a la vez (“Te quiero y la respuesta es no”).

Cuando se plantea una lucha de poder y el adulto gana, el niño pierde, pero eso no le hace mejorar, simplemente le desanima. No se trata de ganarles a los niños, sino de ganarse a los niños.

Se centra en los resultados a largo plazo. Con el castigo, el niño no aprende más habilidades, aprende que el que tiene más poder puede doblegar a los demás.

Busca soluciones, no culpables. Culpando no se soluciona nada, son las soluciones las que hacen que mejoren las cosas.

A los niños se les trata con dignidad y respeto. De ese modo, los niños se sentirán mejor y se comportarán mejor.

Los niños te escuchan si primero tú les escuchas a ellos. Si escuchas a los niños, ellos aprenderán a escuchar.

Ver el mensaje escondido detrás del mal comportamiento. Con el mal comportamiento, los niños pueden perseguir algunos de estos objetivos erróneos: llamar la atención, tener el poder, venganza o asunción de incompetencia. Si comprendemos lo que el niño quiere decir con su comportamiento, podremos ayudarle.

Herramientas:

  • Asegúrese que el niño recibe el mensaje de amor y respeto. El niño con mal comportamiento es el que más necesita oír que se le quiere.
  • Permita al niño desarrollar percepciones de que es significante y aceptado. A través de las reuniones familiares y de clase, se puede ayudar a los niños a que descubran sus capacidades y se valoren.
  • No hagas cosas por los niños que puedan hacer solos. Así les ayudará a ser más capaces.
  • Implicar a los niños en las soluciones. Así el niño aprenderá a solucionar problemas y se animará a participar en las soluciones diseñadas.
  • Establecer rutinas con los niños. Si conjuntamente con el niño se establecen los pasos de cualquier actividad (por ejemplo, la hora de acostarse), el niño tendrá más voluntad de llevarlo a la práctica sin problemas, ya que ha participado en su diseño.
  • Ofrecer opciones limitadas. Cuando proponemos opciones (por ejemplo: ¿Quieres bañarte antes o después de desayunar?) damos al niño la libertad de elegir, lo que le motivará a actuar.
  • Crear una rueda de opciones. A la hora de encontrar soluciones a los problemas se le pueden ofrecer diferentes opciones y que él elija.
  • Distraer y/o reorientar: En vez de prohibirles hacer algo, es preferible decirles u orientarles sobre lo que pueden hacer.
  • Esto puede por sí solo cambiar la actitud tanto del padre como del hijo.
  • Usar el humor. A veces es la mejor solución en momentos de crisis y sirve además para detener la lucha de poder.
  • Por cada “mala conducta” que veas en el niño darle 5 apreciaciones de buenas conductas que observas en él. Verás cómo las malas conductas empiezan a desaparecer y las buenas a incrementar.
  • Antes de “corregir” una mala conducta, busca conectarte emocionalmente con tu hijo. Eso ayudará a mantener los vínculos afectivos en la familia y que podamos ejercer una gran influencia sobre ellos.

La disciplina positiva permite a padres y docentes desarrollar un mejor vínculo y relación. Crea confianza, fomenta el respeto en las relaciones, y refuerza y anima a los niños a colaborar con lo que se les pide. Asimismo, permite en los niños el desarrollo de habilidades importantes para la vida como lo son las de capacidad, amor propio, poder e influencia en la propia vida, habilidades interpersonales, intrapersonales, sistémicas y capacidad de juicio.


La disciplina no es sinónimo de castigo, el verdadero significado de la disciplina es el de educar.

 

 

 

 

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