Debate sobre transgénicos: seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y derecho a la alimentación.

Debate sobre transgénicos: seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y derecho a la alimentación.

Actualidad Educativa

En las últimas décadas, el aumento en la población ha conducido a la creación de formas para producir más con menos recursos; igualmente, gustos más exigentes por parte de los consumidores ha llevado a introducir sustancias en los alimentos para mejorar su sabor, su apariencia, y así hacerlos más atractivos.

Esta situación ha llevado a las organizaciones nacionales e internacionales a cuestionar la conveniencia de la producción, y especialmente el consumo, de alimentos genéticamente modificados, o también llamados transgénicos. Desde hace más de una década, el debate se ha centrado en los efectos perjudiciales para la salud y el medio ambiente; y por otro lado, cómo pueden ser una vía para ampliar los esfuerzos en el combate del hambre y la pobreza en el mundo.

A nivel ambiental, organizaciones ambientalistas como Greenpeace han manifestado que el cultivo de transgénicos puede llevar a la contaminación genética de las especies silvestres en el campo de cultivo y en los cultivos tradicionales, y una vez que esta comienza no se puede detener y es irreversible. Además, en algunos cultivos como el maíz Bt, la siembra produce una toxina insecticida que  se acumula en el suelo. El uso extendido de pesticidas y agroquímicos afectan a la flora y fauna no objetivo, y  la modificación genética provoca resistencia a los pesticidas previamente utilizados, por lo que se hace necesario la utilización de químicos más fuertes, y en lugar de que el uso de estas sustancias disminuya, más bien aumenta.

En la salud, se ha visto que en pruebas realizadas a ratones y cerdos en el consumo de piensos a base de transgénicos, estos animales han sufrido de complicaciones gástricas y, en algunos casos, han desarrollado cáncer. Incluso, la aprobación de estos cultivos por las agencias gubernamentales estadounidenses ha estado expuesta a dudas por la poca información publicada por las compañías transnacionales en la prueba de consumo de estos productos en animales.

Más allá de organizaciones no gubernamentales, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha manifestado sus objeciones al consumo de transgénicos, contradiciendo al Programa de las Naciones de las Unidad para el Desarrollo (PNUD) que ha considerado estos alimentos como una buena estrategia en la lucha contra el hambre, la pobreza, y la seguridad alimentaria.

En el caso costarricense, el debate es parte de la agenda de organizaciones ambientalistas, quienes han abogado por la creación de una legislación de moratoria en este campo. Actualmente, el expediente legislativo 18.941 busca este objetivo. Por otro lado, más de setenta cantones a lo largo del país se han declarado como libre de cultivos transgénicos.

A pesar de que la siembra es poca, se tiene registros que el consumo de alimentos transgénicos por parte de los costarricenses ha venido, principalmente, desde granos importados, muchos de los cuales han sido ingeridos sin el conocimiento del consumidor.

Sin consensos alcanzados en este tema en particular, sí es bien conocido y divulgado por la comunidad científica las ventajas de la agricultura tradicional u orgánica por el limitado uso de pesticidas o porque estos son producidos a base de productos naturales. Esto ha provocado que este tipo de agricultura esté en expansión y haya sido bien recibida por el consumidor. Lo que sí está claro, en el debate general, es que la adición de productos químicos o no naturales en los alimentos les resta valor nutritivo.

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