Consumo responsable de pescado: por un mar saludable.

Consumo responsable de pescado: por un mar saludable.

MarViva.

Mucho se conoce sobre los grandes beneficios para la salud que ofrece consumir pescado de mar. Son una rica fuente de proteína, Omega 3, fácil de digerir, bajos en colesterol y en sodio. Su consumo es altamente recomendado para mantener una dieta sana y equilibrada.

Cerca de 900 millones de personas en el mundo dependen de la pesca como fuente principal de proteína; además, la actividad pesquera genera cerca de 200 millones de empleos, por lo que su sostenibilidad es de gran importancia socio-económica.

Sin embargo, la excesiva demanda de pescados y mariscos provoca una fuerte presión no sólo sobre los recursos pesqueros comerciales, sino también sobre muchas otras especies que son capturadas de manera incidental, ocasionando que algunas poblaciones de peces disminuyan de manera radical. El desarrollo tecnológico de los barcos pesqueros y las técnicas de pesca cada día más sofisticadas, han contribuido a que la sobreexplotación sea cada vez más grave, reduciendo sensiblemente la cantidad y calidad de recursos disponibles para pescadores y comerciantes. Datos de la FAO señalan que a nivel mundial las pesquerías han declinado hasta en un 90%. En Costa Rica, las capturas de pescado han disminuido un 50% en los últimos 15 años.

Para promover que haya pescado disponible a largo plazo, los consumidores debemos ser conscientes de lo que se extrae, de dónde proviene y cómo se obtiene antes de comprarlo. Esto implica mayor concientización y un cambio en nuestras prácticas de consumo.

Ser un consumidor responsable es fácil. Puede empezar por preguntarse: ¿qué sabe usted sobre su pescado? y seguir estos consejos:
1. Pregunte antes de comprar, como consumidor, es su derecho. ¡Úselo! ¿Sabía que en Costa Rica existe un Reglamento de Etiquetado que busca protegerle ante el fraude? Esto previene el uso de apodos para vender una especie por otra, tales como “bolillo” o “cazón”, los cuales se refieren a tiburón, o la “corvineta”, la cual se refiere al pangasio (una especie de cultivo importada desde Asia).
2. Conozca lo que consume. Al igual que nosotros, los peces tienen un nombre y apellido propios que permiten conocer sus características, hábitos de vida y otros datos. Un criterio a considerar es evitar especies en peligro de extinción, tales como los tiburones, rayas y el mero (o cabrilla) de profundidad. Todas estas especies tienen características que las hacen muy vulnerables a la presión pesquera y necesitan tiempo para recuperarse.
3. El tamaño es importante. Todas las especies crecen y comienzan a reproducirse a su debido momento. En el caso de los peces, el tamaño se usa como indicador de su madurez, sin que haya una “talla única” para todos. Antes de comprar un pescado entero, asegúrese de conocer el nombre propio de la especie y la talla mínima recomendada para garantizar que se ha reproducido antes de ser capturado. Así se mantienen poblaciones saludables.
4. ¡Atrévase, pruebe y diversifique! En Costa Rica se prefiere el consumo de corvina. Sin embargo, especies altamente comercializadas implica poblaciones de peces altamente explotadas. Diversificar su consumo divide la presión pesquera entre varias especies, permitiendo que sus poblaciones se recuperen y aumentado las opciones de ingreso para los pescadores.

Para poder apoyarle a tomar estas decisiones de compra, la Fundación MarViva ha desarrollado una aplicación gratuita para dispositivos móviles (busque: MarViva- Guía Semáforo). La aplicación funciona como un semáforo, donde se enlistan los peces de acuerdo a su recomendación de consumo. Busque el pescado que le interesa y encontrará todo lo que un consumidor responsable necesita saber.

Sus decisiones de compra, para el hogar o para los comedores estudiantiles, son muy importantes para mantener, además de una dieta balanceada, la salud de los mares. Como consumidor puede influenciar al comercio según su preferencia, y en última y mayor instancia, hacia la adopción de prácticas responsables de pesca y el bienestar de las comunidades costeras que dependen de este recurso.

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