Aprendiendo a estudiar

Nathalia Calderón Astorga
Directora CELA

A pesar de los avances que se han producido durante las últimas décadas en el mundo de la docencia, una parte importante de los adolescentes siguen sin saber estudiar, y desconocen que sus resultados académicos mejorarían extraordinariamente con poner, tan sólo, un poco de orden en sus horas de estudio.

Los niños y niñas deben ir aprendiendo a estudiar desde edades tempranas, cerca del segundo o tercer grado; los padres pueden ir en forma paulatina dándoles pequeñas tareas o asignaciones (actividades) para que los niños las hagan “solitos”.

Planificar las horas de estudio es el siguiente paso para comenzar a estudiar correctamente. Dicha planificación debe tocar varios aspectos. Elaborar la agenda de trabajo. Todos estos trucos le permitirán aprovechar, al máximo, los momentos de estudio y mejorar el  rendimiento.  Es recomendable empezar a estudiar todos los días a la misma hora y en el mismo lugar (si fuera posible).  Cumplir estrictamente el horario de estudio, dependerá del interés personal y de sus propios deseos de triunfar.   El tiempo que se dedique al estudio es otro aspecto importante, se recomienda por cada hora de estudio un descanso de cinco a diez minutos (no exceder en el tiempo de descanso).  Además, no debemos caer en la tentación de sentarse frente al televisor durante estas interrupciones (descanso), pues este tipo de entretenimientos provocan que la capacidad de concentración sea menor.

Asimismo, la motivación personal también jugará un papel fundamental. Si no se es capaz de decidir por sí mismo que no se debe levantar de la mesa (de estudio) hasta haber realizado todas las tareas previstas para ese día, cualquier técnica de estudio resultará inútil.  Nadie puede dar la motivación que haga falta, ésta debe NACER de cada persona.

Se ha demostrado que las personas con pocos hábitos de estudio, tardan media hora más en estar realmente aprendiendo. Precisamente por ello, la concentración es tan importante como la planificación.

Para lograr una asimilación adecuada de los contenidos por estudiar, es fundamental tomar en cuenta la alimentación, el ambiente y, ante todo, el uso correcto de las técnicas de estudio más útiles.  Antes de iniciar recuerde que es requisito básico tener toda la materia completa.

 

  • TÉCNICAS DE ESTUDIO.

Estudiar sin método, es muy difícil.  Para obtener resultados razonables, sin perder la motivación y la salud debido a un sobre esfuerzo, la salida inteligente es estudiar con método.  Veamos algunas técnicas.

 

  •   Subrayado:

El subrayado es fundamental en una rutina de estudio, puesto que no sólo ayuda a memorizar el tema, sino que es tremendamente útil en el repaso. Un solo vistazo al texto indicará las cosas importantes. Además, el subrayado es el soporte fundamental de los resúmenes, que se hacen partiendo de esas ideas esenciales que se han destacado.

 

  •   Resumir:

Resumir es una tarea útil si se hace bien, es decir, si después de haber subrayado y leído los temas, se resume y se da cuenta de que el estudiante recuerda casi todo. No resuma copiando totalmente (pues eso no es resumir), sino que se capte sólo lo imprescindible (lo más importante). Para texto, ya se tiene el original, se trata de que se haga uno que sirva para estudiar y aprender mejor.

 

  •   Esquematizar:

Los esquemas son, al igual que los resúmenes y el subrayado, herramientas muy útiles para fijar en la memoria los contenidos que se quieren aprender, y para el repaso de los temas, sobre todo cuando el temario es muy largo y hay que estar continuamente volviendo atrás.

 

  •   Memorización de las ideas:

Utilización de trucos de memoria para recordar fechas y nombres (si es necesario dentro de la materia que se está estudiando, ejemplo en materias como Estudios Sociales). Podríamos relacionar algunas fechas con el teléfono de la casa o con el día de nuestro cumpleaños, esto ayudará a que la tarea de memorizar sea más sencilla y divertida.  Para lograr memorizar, se tiene que relacionar con cosas o situaciones que ya se conocen.

 

  •   Aplicación práctica:

Aplicación práctica de lo aprendido y realización de ejercicios. (Esto es necesario en aquella materia que por su naturaleza se necesita mucha práctica, ejemplo: matemáticas).

Cuantas más veces se autopregunte o cuantos más problemas y ejercicios se realicen, más fácil será detectar y corregir a tiempo los errores, antes del día del examen. Quien ha practicado incansablemente a la hora de estudiar, es muy difícil que se equivoque luego en tonterías o en operaciones sencillas.

 

Pequeños tips:

  •   Acostúmbrese a preparar todo el material que vaya a necesitar antes de ponerse a trabajar. Tener un basurero a mano le ahorrará las innecesarias visitas a la cocina.
  •   Propóngase a no levantarse de la silla hasta no haber acabado una materia. Entonces, cinco o diez minutos de “despeje”, si no son de televisión, pueden ayudar a acometer la siguiente lección o asignatura con más energía.
  •   Tenga siempre papel (puede usar papel de desecho) a su lado para elaborar los esquemas y resúmenes de lo que va estudiando. También le puede servir para desarrollar operaciones de un problema antes de pasarlo a limpio.
  •   Procure destinar al menos, un par de veces a la semana, un tiempo del estudio al repaso de temas aprendidos las semanas anteriores. No es una utopía (exageración), depende sólo de sí mismo para conseguirlo.
  •   Elabore un horario, al principio costará mucho cumplirlo, pero pronto se podrá acostumbrar, y las horas de estudio serán menos difíciles.
  • Si necesita repasar algo que ya ha estudiado, puede elaborar unas sencillas fichas con preguntas relacionadas con la materia, o grabar la materia y escucharla con cierta frecuencia.

 

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