Adolescentes y Música

Maritza de Lenín
Estudiosa de Hebreo – maritzaovibe@gmail.com

En este mundo todo se complementa: la sonrisa del que va cruzando la calle junto con la amargura del que va a la par. Quizá en esa sonrisa va una reflexión que hace  pensar en lo corta que es la vida. Al fondo suena un bolero de mi tiempo (tengo 46 años). Pero sigo caminando y veo un grupo de adolescentes con su Ipod y se mueven con ritmo eléctrico. Sonríen. Andan maquillados despampanantemente. Y pienso. Llego a casa y mi nieta menor baila al ritmo pop de los Jonas´brother, single lady de Beyonce y Loba de Shakira. Intenta mover las caderas como la colombiana y me pide clases de Belly dance. Prendo la tele y veo a un grupo de adolescentes bailar hip-hop y contagian de energía. Y voy a la fiesta de quince de la hija de una amiga cercana y los jóvenes hacen una rueda bailando reggaetón. Curiosamente dicen que lo odian, que es “bañazo” y “corrientazo” pero al final terminan bailándolo con efusividad con movimientos que dicen que son jóvenes y que disfrutan lo que están haciendo.

Lo más interesante de esto es que la música contemporánea muestra o representa de cierta manera los comportamientos, formas de vestir y expresiones en los jóvenes. Escucho punk y veo muchachos vestidos de negro, con el cabello arrebatado y gestos tristes. Mi nieta me dice que siempre pasan afligidos. Escucho roots y veo muchachos con  cabello largo, chancletas y lindos todos. Sonríen. Noto que para suerte, el adolescente sonríe mucho. Qué maravilla. Y paso por el Conservatorio de Alajuela y escucho un piano que no cesa de cantar, un violín que pone de manifiesto su poesía y escucho a una soprano (la excelente Sofía Corrales) que la da clases de canto a mi hija y me hace pensar en las Princesas que cantan en películas. Y ahora yo sonrío.

La música es y representa identidades. Hace sentir, expresar, decir, comunicar. Y los adolescentes, que todo lo enuncian son parte de esto. No podemos decir que sólo escuchan Rock, o Heavy Metal (que me encanta por cierto, gracias a mi nieto también) sino que están implicados en todo género musical que les dice algo y esto es bueno. Creo que la adolescencia por sí sola es música. Entonces tenemos muchachos que tararean a sus madres Perfume de Gardenia todos los 15 de Agostos y ese bolero, aunque de mi época, ha hecho eco en los muchachos de hoy. Dan serenatas y sacan a luz letras del Julio Jaramillo de mi madre inclusive. Y trovan. Sacan su guitarra y nos emiten a Silvio Rodríguez.

Los adolescentes están al día de todo y la música es un algo que persiguen, algo que hacen. Entonces al pensar en la música contemporánea, lejos de pensar en negativo, pienso que en ella hay muchas cuestiones que nosotros los viejos y masomenos viejos debemos leer: la sonrisa de los muchachos que en la música más que eso, se encuentran a ellos mismo.

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